lunes, 7 de noviembre de 2016

MASTERCLASS: APRENDE A HACER TU CENTRO FLORAL PERFECTO

Este domingo tuve la inmensa suerte de poder asistir a una masterclass de la mano de Carlos de Troya en un lugar único en pleno barrio de Malasaña: el Paracaidista, en la calle La Palma. ¡La diversión estaba asegurada!
El evento estaba organizado por Licor 43 para esta Generación 43 que disfrutamos de nuestro mejor momento, y la verdad es que fue todo “un momentazo”… Una tarde redonda en la que aprendimos de la mano de todo un profesional y además disfrutamos charlando y saboreando un Ginger 43.
Pocas veces he hecho centros de mesa, pero mis expectativas se superaron con creces. Trabajamos en un centro de mesa longitudinal y Carlos nos contó algunos detalles que hay que tener en cuenta.
Allí me fui cámara en mano para poderos contar al detalle todo lo que vivimos.

Lo primero que aprendimos fue a preparar la base. Como el centro es de flores naturales, utilizamos la espuma verde que seguro habéis visto un millón de veces en la floristería, pero con truco: la espuma estaba empapada de agua para que las flores aguantaran lo máximo posible.
¿Cómo hacemos para que no cale el agua? Muy fácil: necesitamos impermeabilizar la base. Para ello, envolvemos la parte inferior (unos 3 centímetros) con plásticos transparente y sujetamos con celo.

Luego tallamos la espuma para darle una forma más orgánica y quitar la forma rectangular original que le da aspecto de ladrillo.

Después forramos los laterales con musgo para “camuflar” la espuma, y lo fijamos con una especie de horquillas especiales para trabajar arreglos florales. Eso sí, hay que clavarlas en la parte superior para no agujerear nuestra base de plástico que pusimos para impermeabilizar.

Y ahora viene lo más creativo y divertido: hacer la composición con las diferentes flores. Yo empecé con estos cardos lilas que me parecen preciosos.
Algo que tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer centros, es que no sean demasiado altos para que sean discretos en la mesa, y que no moleste a la hora de interactuar con el comensal de enfrente. Como referencia podemos coger como máximo unos 25 cm.

No debemos olvidar que cuando tengamos un lado decorado, tendremos que darle la vuelta para trabajar el otro lado.
Otro detalle importante es intentar poner alguna flor que caiga por los laterales para quitarle este aspecto de bloque y darle más naturalidad.
Y así nos quedaron los centros que hicimos en equipo Lorena de “Amor por la decoración” y yo : mismos materiales y dos estilos totalmente diferentes.

Y como pertenecemos a esa generación que nos gusta compartir los buenos momentos, después del trabajo duro, lo celebramos con un Ginger de Licor 43, ¡Todo un descubrimiento! Dulce y perfecto para brindar con amigos.




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